La película “Adiós Cuba”, del realizador cubano Rolando Díaz, cuyo estreno mundial tuvo lugar recientemente en el Miami Film Festival (MFF), busca una parada en el día a día para reflexionar sobre nuestro exilio de 66 años y las múltiples maneras de abandonar el país en el que uno ha nacido, incluso a través de un ángulo bastante poco indagado como es el del regreso a la isla, narrado aquí en primera persona a partir del aspecto sensorial que hay escondido en la corteza cerebral.

El filme de 1 hora y 40 minutos presenta las vicisitudes de Caridad, una directora de teatro cubana exiliada en Valencia, España, que, según recoge el sitio web oficial del filme, se empeña en montar una obra sobre el éxodo de cubanos de la isla.

Para ello, añade, “se propone dialogar con mujeres y hombres, que desde distintos confines le cuentan sus experiencias; todas, con riesgo para sus vidas”.

La cinta está clasificada por el propio director, guionista y director ejecutivo como “una película claramente de ficción”, pero el resultado, por la fuerza de los testimonios entretejidos con la puesta en escena, se acerca más al cine documental.

Si bien la película en sí misma es un archivo muy válido de historias reales de cubanos que han logrado escapar de la isla con diversas maneras, incluye un capítulo poco recogido, quizá por lo novedoso, que es el del trasiego por Europa junto con migrantes de otras nacionalidades que también están dispuestos a enfrentar temperaturas bajo cero.

Esto en alternancia con los históricos viajes por el Estrecho de la Florida, algo que el director quiso dejar claro existen desde fecha tan temprana como 1964.

Mientras tanto, el metraje intenta narrar los conflictos de Caridad, la protagonista interpretada por Yuliet Cruz, cuyo personaje está todo el tiempo enfadado y no se sabe por qué hasta casi el final.

Es un personaje cuyo tono subido dificulta la comprensión de la historia e incluso llega a molestar.

El elenco cuenta además con Frank Moreno, Betiza Bismark y Grisell Monzón, quienes encarnan unos personajes de ficción mejor construidos pero a la larga opacados por la corteza documental de la película.

Lo que uno se lleva a casa, e incluso le persigue durante horas y quizá días son los testimonios, algunos absolutamente desgarradores.

“Tiene elementos del teatro dentro del cine, tiene elementos del cine documental y tiene otros elementos de la ficción natural del desarrollo de la vida de ella (Caridad, la protagonista) en su casa, con los amigos, pero no es un documental», remarcó Díaz durante una entrevista en Miami.

El eslabón más triste y dramático sigue siendo el de los balseros

Díaz se propuso reflejar con «Adiós Cuba» el éxodo masivo de cubanos a partir de 2020, que suma alrededor de un millón de personas y que supera ampliamente éxodos anteriores como el de Mariel y la crisis de los balseros de 1994. Su producción y trabajo de mesa significó un largo proceso con escasos recursos financieros que el público fue conociendo a través de las redes sociales.

Se trata de una producción de Rolando Díaz y Muak Canarias, en asociación con Pase a Tierra Productions (EE.UU.) y la colaboración de Malahierba VLC (España), Luna Llena y Piramide Producciones (La Habana).

Rodada entre Valencia (España), Miami, Tampa (EE.UU.) y, clandestinamente, en Cuba, “Adiós Cuba” se estrenó comercialmente el pasado 18 de abril en los multicines del Dolphin Mall, el centro comercial más popular de Miami, donde habitualmente no exhiben películas en español.

Fue todo un acontecimiento para esta ciudad, que alberga desde hace más de seis décadas cientos de miles de almas rotas -algunas curadas y otras no- producto del exilio, que no emigración económica en tanto el castrismo, a lo largo de los años, se ha reservado el derecho de admisión.

El estreno de “Adiós Cuba” coincide con un momento en Estados Unidos muy complicado para los inmigrantes. Las políticas de deportación del presidente Donald Trump han removido una supuesta “tranquilidad” en los procesos de legalización de los cubanos -la nacionalidad más privilegiada- que ahora, aun con la denominada Ley de Ajuste Cubano vigente, se ha visto afectada.

Como bien plantea la película, el éxodo de cubanos se ha multiplicado en los últimos años, y a Estados Unidos han llegado decenas de miles a través de la frontera sur. No pocos de estos lograron entrar con un formulario de Inmigración, el I-220A, que no les da derecho a permanecer en el país.

Desde enero de 2017 en que el expresidente Barack Obama finalizó la política de “Pies secos/pies mojados” que le ofrecía a los cubanos un estatus legal desde el primer día de pisar tierra estadounidense, la realidad para los cubanos ha cambiado, y por tanto el testimonio sobre el regreso que presenta la película encaja como pieza importante.

Sin embargo, el eslabón más triste y dramático sigue siendo el de los balseros y así lo demuestra “Adiós Cuba”, con un testimonio que deja a uno sin respiración. Con los años, desgraciadamente, el término “balsero” se ha convertido en una etiqueta despectiva a nivel coloquial en Miami.

A menudo se asocia con el bajo nivel cultural, con el incivismo y cuando uno ve esta película comprueba, por contraste, ese denominado “daño antropológico” que nos ha hecho el castrismo. Lo culpo directamente.

 “Adiós Cuba” deja un sabor amargo, el pecho comprimido, pero, sobre todo, luego de verla en Miami, la denominada “capital del exilio cubano”, uno se lleva un resumen directo de lo que ha sido nuestra historia como nación desde hace 66 años. Que se dice fácil, aunque la vista se bloquea cuando esos números se muestran en una calculadora.

«Hacer una película independiente es algo muy complejo, y en las condiciones en que se realizó ‘Adiós Cuba’ más”, comentó el director a este cronista.

A sus casi 78 años, de ellos más de 30 en el exilio, Díaz confiesa que “Adiós Cuba” podría ser su última película, y el título mismo es una especie de declaración.

El reconocido director de una de las películas más taquilleras de la historia del cine cubano (“Los pájaros tirándole a la escopeta”), ha puesto una vez más el dedo sobre la llaga: Una nación destruida por los efectos del totalitarismo quiere contar su historia. Es lo que nos va quedando. Asumámoslo hasta que podamos pasar página.

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soy Jorge

Bienvenido a queridobob.com, un lugar de recordación a mi padre que soñaba con los Cayos de Florida. Soy Jorge Ignacio Pérez, un periodista que escribe desde Miami, la ciudad eterna, pero no en el sentido de Roma. Aquí dejo mis crónicas, reportajes, entrevistas y reflexiones. Adelante.

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