Una escena de «Cintas de seda», con Yany Martín (i) y Betsy Rodríguez. Foto de Jorge Ignacio Pérez

¡Ríndete ya!, parece decirle un extraño doctor a Frida Kahlo, afanado en cerrar un caso por cansancio. Mientras, una monja que parece ser Sor Juana Inés de la Cruz se alimenta del espíritu de la pintora para romper con su represión. Ambas mujeres, figuras clave de la cultura mexicana y universal, coinciden en el tiempo.
Lo vimos en Miami este fin de semana en un montaje a cargo de Thymele Teatro que cerró con «Cintas de seda» la séptima edición del Miami Open Art Fest (MOAF), un evento organizado en esta ciudad por el Proyecto Cultural Artefactus.
Ahora bien: Imagínese usted que la realidad y la ficción hacen un conjuro para que esta pieza, que sale de la imaginación del dramaturgo cubano Norge Espinosa, se adapte a los tiempos que corren y a un lugar preciso.
Eso ha sucedido.
El estreno de «Cintas de seda» en Miami se debe a una adptación de Marcial Lorenzo Escudero y la dirección escénica de Jorge Luis González. Ambos subvierten el magnífico texto de Espinosa, que originalmente estaba planteado para más personajes, con el fin de adaptarlo a un teatro de cámara, de bolsillo o de pequeño formato, como se suele llamar.
La magnífica puesta se vale de un tercer elemento que es el diseño visual, de escenografía y de vestuario, realizado curiosamente a distancia y desde La Habana por Oscar Bringas Soteras.
Él no ha visto ninguna función y por eso vamos a intentar contarle el resultado.

Un gran texto para dos grandes actrices

En primer lugar hablemos de dos actrices que defienden a capa y espada el núcleo de esta cuestión, que es el trasvase de personalidades de dos grandes mujeres que vivieron en siglos diferentes.
Betsy Rodríguez es una grandísima intérprete a la que le va como anillo al dedo el personaje de Fida. En realidad lo borda y lo multiplica porque tiene marcado un personaje que es una alegoría, a la vez que referente universal de rebeldía, arrojo y signo contracultural.
No es nada fácil lo que le piden hacer. Tiene que arrastar una cama con ruedas mientras actúa, mientras la puesta busca su centro de gravedad. Ella es todo fuerza, concentración y ofrece soluciones ante los contratiempos, que no pocas veces suceden.
Pero esta no es una puesta para Frida Kahlo, sino que la gran pintora, a quien, según el texto, le corre «óleo por las venas», debe compartir espacio y tiempo con La Monja, o sea, con Sor Juana y sus tormentos.
Desde el fondo, un personaje que pudiera parecer secundario se convierte en protagonista gracias al gran trabajo de Yani Martín. Un personaje en principio apocado tiene sobre sus espaldas un cambio de vida, inspirada en Frida. Nada fácil. Frida es una marca establecida.
Martín viene de abajo y, poco a poco, con una excelente colocación de la voz, de su gestualidad, entrega uno de los momentos más conmovedores de la puesta, con un espectacular monólogo: en la noche, cuando nadie la ve, trata de estrangularse una pierna con una cinta de seda para flagelar su alma.
Según el programa de mano, una cinta de seda no es lo que parece. Es el envoltorio de una bomba lista para estallar, y esa metáfora se le debe al genial poeta surrealista André Breton.
El montaje de Jorge Luis González -su primera firma como director en Estados Unidos- se apropia de ese espíritu surrrealista para trasmutar como decíamos una personalidad en la otra, teniendo en cuenta que vienen de sensibilidades afines y diferentes temperamentos.
En medio de ellas aparce el doctor, el tercer personaje (interpretado por González) al que alguien pudiera pensar como hojarasca.
Pero no, a nuestro entender el doctor tiene que estar ahí porque representa el lado pragmático de la vida, mientras Frida es la otra cara de la moneda.
Un texto como adónde vas con esa enfermedad incurable y un marido comunista tiene que ser dicho, no puede estar sugerido. Ese es el doctor. Pero Frida, como ya sabemos,nunca se rinde y, más que eso, arrastra a los demás para cantarle a la vida.

Magia del teatro: La conversación que nunca existió

La puesta consigue unos cambios de escenas magníficos en un espacio tan pequeño y con pocos recursos escenotécnicos. Una cama móvil, un «jurado» que forma parte del público, unas botellas vacías, conforman una escenografía minimalista que no necesita artilugio alguno teniendo esas grandes actrices.
Todo transcurre en una sala de hospital, de donde se cree que La Pintora no va a salir nunca. Afuera llueve y azota una pandemia.
La genialidad del montaje está en hacernos sentir en ese lugar con unos sencillos cambios de luces, un texto bien defendido y unos dibujos originales sobre papel craft, muy a tono con la cultura mexicana.
El montaje prefiere caminar sobre el filo de una navaja al disolver las personalidades de ambas mujeres en un solo personaje, aun cuando los tacones de una parezcan el reverso de los pies descalzos de la otra. Y lo consigue. Eso sí, sin previo aviso. Pero claro, el arte se encarga de transfigurarlo todo, e incluso hacer creíble un diálogo que nunca existió.
Lástima que la obra no siga en cartelera. Un fin de semana no basta para poner en el mapa de Miami esta exclente puesta en escena que tanto nos recordó a grandes películas como «Frida, naturaleza viva», y «Yo, la peor de todas», esta última sobre la monja carmelita que conmocionó a la sociedad de su tiempo con sus sonetos lujuriosos.
Aquí con la ventaja de la proximidad del teatro, que aunque efímero se queda en uno con una mezcla de efectos sensoriales.
«Cintas de seda» cumplió el mágico momento que uno espera para transportarse: Se nos olvida que estamos rodeados de almacenes comerciales en el surburbio de Kendall, al suroeste del condado Miami-Dade.
Ah, y afuera llueve, y hace poco vivimos una pandemia.
El teatro tiene a veces el don de una resonancia.

Fotos de Jorge Ignacio Pérez

2 responses to “«Cintas de seda», metáfora, rebeldía y canto a la vida”

  1. Avatar de wastelanddelicately1dfba3bd8c
    wastelanddelicately1dfba3bd8c

    Una obra experimental, donde se mezclan de forma mágica, como dice esta reseña, la vida de dos mujeres únicas. ¡Felicidades!

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  2. Avatar de  «El movimento humorístico de los 90 sacó al humor de los cabarets, de la televisión y la radio para apropiarse del espacio teatral» – Sin reservas, querido Bob

    […] Pérez, Rachel Cruz y Kirenia Vega-, González saltó a la cartelera de Miami como director, en «Cintas de seda», donde echó manos a un texto de Norge Espinosa para juntar en escena a la pintora Frida Kahlo […]

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soy Jorge

Bienvenido a queridobob.com, un lugar de recordación a mi padre que soñaba con los Cayos de Florida. Soy Jorge Ignacio Pérez, un periodista que escribe desde Miami, la ciudad eterna, pero no en el sentido de Roma. Aquí dejo mis crónicas, reportajes, entrevistas y reflexiones. Adelante.

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