Torcedores de tabacos en la Séptima Avenida de Ybor City (foto del autor)

Pocos días antes de tocar tierra el huracán Debby en Florida, donde acaba de dejar cuatro personas muertas, una de ellas en el área de Tampa, Ybor City recibía al forastero tal cual es: una ciudad en calma y detenida en el tiempo.
Los tranvías, aunque vacíos, bregaban ida y vuelta desde la bahía y los torcedores de tabaco realizaban su faena detrás de un cristal, como figuras de escaparate acostumbradas a las cámaras de los turistas.
Fundada en 1886 por el valenciano Don Vicente Martínez Ybor, quien en esa fecha abrió su primera fábrica de tabacos, Ybor City ostenta el peculiar título de «Capital Mundial del Puro» y actualmente distingue en su guía turística -y mapa del viandante- dos locales de torcerdores: La Faraona Cigars y Arturo Fuente Cigars, ambos negocios fundados por cubanos en diferentes épocas, pero por sus manos ya no pasa la hoja cosechada en la isla, la de Vueltabajo, que es la más famosa.

Torcedores, un gremio ilustrado, independentista

De acuerdo con la web visittampabay.com, hasta que llegó Martínez Ybor a la localidad, procedente de Cuba y vía Cayo Hueso (Key West), Tampa era un pequeño puesto de unos pocos cientos de personas al que se accedía mejor en barco.
La industria tabacalera trajo consigo el ferrocarril, miles de nuevos inmigrantes cubanos, españoles e italianos y el reconocimiento mundial, detalla.
Pero Ybor City, que conserva perfectamente sus edificios de ladrillos vista, lo que le da un aire de revolución industrial, estuvo marcada por otra revolución y no primeramente la de Fidel Castro. Fue allí donde el líder independista cubano José Martí, también célebre como poeta modernista, instó a los tabaqueros a luchar para que Cuba dejara de ser colonia española. Las arengas de Martí se producían en terreno minado, como debe suponerse, rodeado aquello de empresarios españoles.
En su segundo viaje desde Nueva York, o sea, desde el exilio, el denominado Apóstol cubano estuvo a punto de morir por envenamiento en Ybor City.

Before Castro

«Deben visitar la casa de Paulina Pedroso, la mujer que acogió a Martí después del atentado, del que sobrevivió milagrosamente», es lo primero que nos dice Joe Howden, asesor turístico del Museo y Centro de Información de Ybor City.
Howden está detrás de un mostrador respondiendo amablemente nuestras preguntas. Acaba de proyectar en una sala pequeña y antigua un documental en blanco y negro sobre la historia de los torcedores de tabaco y sus lectores de tabaquería.
En las imágenes, claramente restauradas, aparece un lector de tabaquería, figura clave en el proceso de producción, que todavía existe en Cuba para leer noticias y todo tipo de historias a los torcedores de hojas de tabaco.
Llama la atención cómo va vestido el lector, como si fuera a una fiesta: camisa blanca de mangas largas abotonada hasta arriba y una pajarita en el cuello. No importa el calor.
Según Howden, el parque donde hoy está la figura de Martí «es territorio cubano», pero fue designado así antes de Castro («before Castro», dice en inglés). «Los cubanos sabían la importancia de la figura de Martí y pidieron mantener ese lugar», afirma.

Después del atentado, en 1893, Paulina Pedroso (1845-1925), una independentista cubana que lideró la Sociedad por la Libertad, puso a buen recaudo a Martí en su vivienda, que compartía con su esposo, Ruperto.
Actualmente, el patio es un parque-museo al aire libre donde se puden encontrar gallos sueltos y una estatua de cuerpo entero de Martí.
El Frente Cubano Unido de Tampa puso allí una piedra tallada, en mayo de 2001, donde explica que esta casa fue refugio del líder independentista y que, en altas horas de la noche, «se podía escuchar el rascar de su pluma».
«Querían que la ciudad de Tampa se ocupara del mantenimiento del parque pero la ciudad se negó, claramente porque no entendía la importancia del lugar. Entonces los cubanos dijeron que si a Tampa no le interesaba, a Cuba seguro que sí, en el 1956, antes de Castro», explica Howden.
«Por ley no podían prohibir que eso fuera territorio cubano. Entonces trajeron tierra y plantas de Cuba y lo convirtieron en territorio cubano. Actualmente, ese parque posee las mismas prebendas que tiene una embajada», añadió el guía turístico.
España perdió la batalla naval de Santiago de Cuba con Estados Unidos, en 1898, y Cuba dejó de ser colonia española para convertirse en una república independiente.
Martí, también denominado Héroe Nacional, había muerto tres años antes en un combate en la isla, adonde regresó desde el exilio. El matrimonio Pedroso también regresó a su país, en 1910. Según una placa que acompaña un busto de ella, situada en el Riverwalk de Tampa, Paulina fue incluida en el Florida Women’s Hall of Fame en 1993.

El tabaco ya no viene de Cuba

La fábrica familiar Fuente & Company, funda en 1912 por Arturo Fuente a sus 24 años, dos años después de que el cubano llegara a Estados Unidos en busca de prosperidad económica, se originó en Key West y luego fue trasladada a Ybor City. La empresa ha sobrevivido incendios y situaciones políticas, pero no ha dejado de fabricar puros hasta el día de hoy.
Actualmente, según el folleto turístico de la ciudad, utiliza materia prima dominicana. Uno de sus puros lleva el nombre de Hemingway y otro se denomina Tampa Sweethearts.
«A fines del otoño de 1962, poco después de la Revolución Cubana, Carlos Arturo Fuente estaba en Cuba visitando a su familia. Había escuchado varios rumores sobre un posible embargo comercial que Estados Unidos impondría a la isla y decidió de inmediato comprar todas las bultos de tabaco cubano que pudiera encontrar (a 250 dólares cada bulto). Carlos compró un suministro de tabaco cubano para tres años», explica la web de la empresa.
Años más tarde, añade, «la gente le ofrecía miles de dólares por el tabaco que Carlos había comprado en Cuba, pero él rechazó sus ofertas».
Según la misma empresa, en 1966, A. Fuente & Company lanzó Flor de Orlando y fue el primer puro hecho a mano que no incluía tabaco cubano.
La familia Fuente también ha experimentado con el cultivo de tabaco en Puerto Rico, México, Honduras y Nicaragua.

La Faraona

Por su parte, la cubana Odelma Matos se ha establecido en Ybor City como La Faraona de los puros. Tiene un local de torcedores nada menos que en la céntrica Séptima Avenida, por donde pasan los turistas y se quedan con la vista clavada en esos escaparates traslúcidos.
Allí los torcedores están fumando mientras trabajan. No se inmutan. Están acostumbrados a figurar en cientos de miles de fotos de viajes.
«Empecé a torcer tabacos cuando tenía 16 años con mi padre en Cuba. Cuando llegamos a Estados Unidos en 2010, quise compartir mi pasión por los buenos puros. Estoy orgullosa de haber creado dos empresas locales y una tienda en línea para que muchas más personas puedan disfrutar de la experiencia de los puros finos», explica Matos en su sitio en internet.
La Faraona es una marca, pero también es «una familia», aclara la dueña.
«Al haberme criado en torno al tabaco, su plantación, cultivo y cosecha, anhelaba saber más sobre todos los procesos de crianza y curado de las plantas para dominar mejor no solo la forma en que se cosecha el tabaco, sino también cómo se enrolla en un puro», describe.
Matos añade: «Con la guía de mi abuelo, pude identificarme mejor con el producto y las personas que trabajaban con tanta pasión y diligencia. De 1997 a 2002, comencé a dominar la fabricación del tabaco y a crear estas obras de arte yo misma con una sólida ética empresarial».
Actualmente, La Faraona ofrece muchos tamaños y formas de tabacos usando hojas nicaragüenses y hondureñas como tripa y capas Connecticut.
Frente a su tienda y fábrica, una reja temporal impide cruzar la calle. Varios obreros están instalando adoquines en lugar del asfalto para darle un tono todavía más añejo a Ybor City.
Era lunes cuando visitamos la localidad y, excepto en la Séptima Avenida, donde también encontramos un selecto local para tomar café y fumar puros dentro del aire acondicionado, con butacas cómodas y ventanal amplio, la ciudad parecía deshabitada.
Solo los tranvías, auténticos y ruidosos, daban cuenta del paso del tiempo, por su movimiento y llegada puntual a las paradas.
Son gratis, los paga el ayuntamiento de Tampa para que el turista no se pierda una ciudad museo que en el siglo XIX se convirtió en la «Capital Mundial del Tabaco».
Y que hasta día de hoy ha vivido a caballo entre la política, los negocios y la Historia. Ciudad impulsada por españoles y cubanos que es considerada actualmente un «Barrio Latino Histórico».
Según visittampabay.com, los puros de Tampa Bay llegaron en la segunda mitad del XIX a las salas de juntas de Nueva York y a los palacios de Europa.
Hoy siguen ahí los cubanos, sin suministro de la isla, pero no por que el «embargo» sea el culpable. La expropiación de Castro también tuvo que ver. El exilio, la pobreza en la que está sumida la isla desde hace más de 60 años, añade otro tanto.
Sobre el fundador de esta historia, una estatua de bronce del español Vicente Martínez-Ybor la encotramos en el paseo marítimo de Tampa, a la sombra, a pocos metros de un crucero que se disponía a partir.

Fotos de Jorge Ignacio Pérez

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soy Jorge

Bienvenido a queridobob.com, un lugar de recordación a mi padre que soñaba con los Cayos de Florida. Soy Jorge Ignacio Pérez, un periodista que escribe desde Miami, la ciudad eterna, pero no en el sentido de Roma. Aquí dejo mis crónicas, reportajes, entrevistas y reflexiones. Adelante.

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