Con «Burdel El Ojo Azul» arrancó ayer sábado la octava edición del festival internacional de teatro Casandra, dedicado a la mujer y que cada año desde Miami viste de largo las tablas con puestas diversas e innovadoras, como esta inaugural que transgrede el teatro en sí mismo con una apuesta multimedia reforzada por inquietantes imágenes visuales.

«Burdel El Ojo Azul», un texto de la reconocida dramaturga e investigadora teatral cubana Raquel Carrió, narra en retrospectiva los días de un burdel ubicado en cualquier lugar pero con claras referencias visuales a la frontera sur estadodunidense.

El burdel ha cerrado por falta de clientes a partir de la muerte de la más deseada de las meretrices, y ese es el pretexto de la dramaturgia para interconectar un sistema de personajes en dos planos temporales: el presente y el pasado.

La puesta a cargo de El Ingenio Teatro, anfitrión de Casandra, no ha querido quedarse en el mero hecho de la representación dramática al incorporar proyecciones de imágenes contra una pantalla y el nada reprochable recurso de la música en directo.

La directora, Lilliam Vega, al igual que en espectáculos anteriores, juega con un escenario rico en información visual y, mediante un personaje aleatorio que tal vez esté marcado por el texto original, no ha querido dejar afuera a su excelente actriz Ivanesa Cabrera, que canta boleros con una fuerza arrolladora.

Los personajes centrales, encarnados por Susana Pérez, Rachel Cruz y Kirenia Vega, son tres prostitutas que, desde el presente, se encargan de evocar una tragedia, la muerte no esclarecida de Angelina, un ser espiritual y bello que era el alma del burdel.

El espectáculo, presentado anoche en el Sandrell Rivers Theater, se adentra en el género negro al mismo tiempo en que la música, y en especial la interpretación vocal de Ivanesa Cabrera, parecen un antídoto contra la sordidez. Luego, y de manera sorpresiva, entra en escena otro de los personajes evocados que pertenecen al pasado, un proxeneta y matón, poseedor sin embargo de cierta ternura, de acuerdo con la interpretación.

De ese personaje se encarga muy eficientemente el ya habitual actor de El Ingenio Teatro Jorge Luis González, ofreciendo rostro al lado oscuro y sirviendo de percha a una figura clásica del proxenetismo o «chulo» de los bajos mundos, en este caso una figura posiblemente tejana.

Al querer mezclar el teatro dramático con el musical y traer a escena personajes que podían haber quedado referidos, a nuestro modo de ver esto obliga a extender el tiempo y la puesta se resiente precisamente por eso, por estar obligada a buscar una conexión entre los géneros que de no importar mucho al espectador se disfruta igualmente.

Sin embargo, el hecho musical y coreográfico, que por sí solo es una empresa grande y en este caso bien lograda, quita peso al hecho dramático, tan bien llevado,  sorteando las complejidades del texto, por las tres actrices que narran la historia del burdel.

Pero ya sabemos que los tiempos han cambiado de la mano del postmodernismo y que éste lo permite todo.

Tanto la música original para la obra, a cargo de Jorge Morejón y Héctor Agüero, como todo el elenco (se suman Dianet Conde y José Raúl Acosta), están a un altísimo nivel de interpretación. La disyuntiva está en lo que quiera el espectador, si, a riesgo, quedarse o no con un teatro musical.

O, como propone la puesta, combinarlos.

No deja de llamar la atención, al leer el programa de mano, que la actriz Ivanesa Cabrera, en el rol de una sabia de la vida llamada Verónica Laferté, se anuncie como una «participación especial», cuando ella misma se «roba» el show.

Y no es para menos: no pocas veces se tiene a mano a una actriz de carácter como ella que al mismo tiempo canta como las grandes intérpretes de boleros desgarrados.

De hecho, la puesta tiene un doble cierre y prefiere que sea Ivanesa, cantando, quien entregue el apagón final.

Sordidez, bajos mundos, poesía, evocación, vienen a remarcar en esta obra la fortaleza de la mujer junto a una inteligencia natural de ellas para comprender, o intentar comprender, la naturaleza humana.

«No solo los cuchillos matan», recuerda el texto de Carrió.

Jorge Ignacio Pérez

(foto del autor)

2 responses to “Un burdel postmoderno de El Ingenio Teatro abre el festival Casandra”

  1. Avatar de Maty Gómez
    Maty Gómez

    Totalmente de acuerdo, no puede ser mejor contado.

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  2. Avatar de  «El movimento humorístico de los 90 sacó al humor de los cabarets, de la televisión y la radio para apropiarse del espacio teatral» – Sin reservas, querido Bob

    […] actriz y cantante Ivanesa Cabrera en el musical «Celia», y también hay que añadir su trabajo en «Burdel el Ojo Azul», junto a Susana Pérez, Susana Pérez, Rachel Cruz y Kirenia Vega-, González saltó a la cartelera […]

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soy Jorge

Bienvenido a queridobob.com, un lugar de recordación a mi padre que soñaba con los Cayos de Florida. Soy Jorge Ignacio Pérez, un periodista que escribe desde Miami, la ciudad eterna, pero no en el sentido de Roma. Aquí dejo mis crónicas, reportajes, entrevistas y reflexiones. Adelante.

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