Marelys Valencia, periodista, poeta y profesora universitaria. Cortesía de la autora

La periodista y poeta cubana Marelys Valencia (Matanzas, 1970) está viviendo «una cuarta vida» con lecturas y presentaciones de sus poemarios editados por BokehPress, que la han llevado a latitudes tan diversas como el extremo sur latinoamericano, varias ciudades europeas y ahora Miami (EE.UU.), donde este sábado leerá poemas publicados y otros inéditos, en los que suele tocar la diáspora nacional de una manera muy suya.
«La migración me dejó una insuficiencia -como renal- que solo la poesía atenuaba por momentos. Escribía en y desde cualquier lugar. De ahí salió el primer libro y parte del segundo», dice esta profesora de Literatura y Cultura Latinoamericana, que ejerce actualmente en el Departamento de Lenguas y Culturas Modernas de la universidad Saint Mary’s College, en la comunidad de Notre Dame, Indiana.
Con un doctorado por la Universidad de Miami (UM), su primer volumen de poesía, «Piélago de sombras», resultó finalista del Premio Poeta en Nueva York, convocado por Valparaíso Ediciones.
En Bokeh ha publicado «Peregrinaje en tres lapsos / Pilgrimage in Three Lapses (2021)» y «Santuario de narcisos en ayunas/Sanctuary of Fasting Daffodils (2023), ambos en edición bilingüe español/inglés y con traducción del periodista y profesor estadounidense Peter Nadler.
Su poesía,intensa y metafórica, se lee con la sensación de caminar sobre un campo minado en el que la palabra «nómada» es recurrente, e incluso titula así uno de sus poemas. Con estilo libre, sus composiciones suelen ser cortas y con una fuerte carga filosófica.
«La filosofía y la poesía se tocan. Mi poesía reflexiona sobre mi interioridad con cierta extrañeza; a veces siento que escribo fuera del cuerpo: una conciencia externa que se alza a un metro de mi cabeza. Otras, esa conciencia se mete en las venas o en el útero, y no puedo más que sentir un impulso rumiante que se abre», dice la autora ante una pregunta sobre el sabor existencialista que deja su escritura.
Graduada de Periodismo en Cuba en 1993, Valencia comenzó joven a escribir poesía, justo cuando estudiaba la carrera, pero su lírica no vio la imprenta hasta muchos años después.
«Un amigo me obligó a leer a los simbolistas y a Rilke, cuando estaba en la Universidad de La Habana. Pero me asustó: tenía 19 años. Entonces descubrí a Vallejo, Huidobro, la generación del 27, los origenistas, Storni, Pizarnik, Plath «, recuerda ahora, poco antes de su encuentro con el público de Miami en la Pequeña Habana.
La lectura tendrá lugar este sábado 27 de septiembre en The Tower Art Space, y está organizada por Aluna Art Foundation, que según su web «promueve el intercambio entre artistas consagrados y emergentes, y ofrece un espacio para aquellos proyectos que no encuentran cabida en el panorama general».
La Fundación, creada en Florida en 2011, considera a la ciudad de Miami como «un epicentro del arte latinoamericano en el mundo». Ha titulado el encuentro con la poeta cubana «Pasajes Persistentes».
Según la autora, quien actualmente imparte clases en una universidad privada de Indiana solo para mujeres, su presentación en la denominada «capital del exilio» de la isla caribeña le produce «curiosidad» e «incertidumbre».
«No espero que la audiencia se reconozca en mí, aunque compartamos diáspora o generación migratoria. Pero alguna comunión habrá», matiza.
En su poema «Anti-totalitaria», que abre el volumen «Peregrinaje en tres lapsos», se leen los siguientes versos:
«Escapé como un escarabajo cuando todos miraban los reflejos
(o los destellos),
hasta alcanzar la grieta,
la hendija oscura por donde avanzo, acariciando los grumos
del barro.
He llegado hasta el borde
(la tierra no es redonda, sino que pende,
amorfa,
de un hilo)».
A la pregunta de si la diáspora, la lejanía, la falta de perspectivas sobre el regreso del exilio cubano afecta su poesía, responde:
«Claro. Vagar, divagar, desanclar y volver a anclar, sin certezas. Patalear por la vida».

Un nuevo volumen recogerá su viaje por Europa del Este

El Periodismo, explica, le ofreció «disciplina», por el hecho de «escribir casi todos los días. Después, la forma se expandió».
Valencia ya terminó un tercer poemario, «Ablaciones», «sobre la inminencia de la muerte de un ser querido», según adelantó, y ahora trabaja en un cuarto volumen, a partir de un viaje por la Europa del Este, una experiencia que denomina «las resonancias de la debacle».
Sobre sus recuerdos como estudiante de Periodismo y luego como profesional de los medios en la isla, la poeta y profesora es tajante:
«Casi todos tristes. No encajaba en nada. Me sentía perdida», dice ahora esta académica, a quien sus alumnas en Indiana de alguna manera le ayudan a escribir.
«Pensamos juntas en las múltiples formas de ser mujer. Eso obliga a mirarme y a los otros con lentes distintos», afirmó.

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soy Jorge

Bienvenido a queridobob.com, un lugar de recordación a mi padre que soñaba con los Cayos de Florida. Soy Jorge Ignacio Pérez, un periodista que escribe desde Miami, la ciudad eterna, pero no en el sentido de Roma. Aquí dejo mis crónicas, reportajes, entrevistas y reflexiones. Adelante.

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