Una escena de «La travesía», dirigida por Carlos Celdrán, con la actriz venezolana Elba Escobar. (Fotografía de Julio de la Nuez. Cortesía de Arca Images)

«Por favor, apaguen o silencien sus teléfonos». El reclamo se hace en persona por parte de los responsables de «La travesía», la más reciente producción de  Arca Images que hará un viaje hacia una zona de guerra en algún lugar de este mundo donde hay un campamento de refugiados.

Este es el escenario, desgraciadamente, nada raro a día de hoy. Detrás del telón hay una ONG y una entidad religiosa encargados de dar soporte logístico y emocional a las personas afectadas.

Sin embargo, la propuesta del dramaturgo español Josep Maria Miró deja esa periferia para adentrarse en unos personajes encabezados por una monja, la hermana Cecilia, que deben afrontar un suceso, la muerte de una niña en la cerca perimetral del campamento, una muerte violenta presuntamente producto de un abuso sexual. Y esta situación dinamita el quehacer diario.

La intención de Miró es atravesar el blindaje de la Iglesia como institución, para mostrar lo que hay dentro del ser humano, en un ambiente de extremo dolor y desolación. Aquí lo importante es la fuerza de la palabra y, por supuesto, las actuaciones.

Con estos presupuestos, el director cubano Carlos Celdrán ha logrado una puesta sobrecogedora en la que, en efecto,  recae el peso principal en el texto de Miró y en los intérpretes.

Con la compañía Arca Images, que se ha granjeado el respeto del público en el sur de Florida con sus producciones, tanto para el público anglo como hispanoparlante (esta obra en español ofrece traducción simultánea al inglés utilizando auriculares inalámbricos), Celdrán ha estrenado últimamente varios títulos exitosos. Uno de ellos es «Papier Maché», una dramaturgia propia inspirada en la vida de la artista plástica marginada Antonia Eiriz.

Ahora asume el texto de Miró, escrito originalmente en catalán y traducido al español, con la austeridad escenográfica que probablemente le marca el dramaturgo español para resaltar, como decíamos, la fuerza de  la palabra, y lo logra totalmente, con un equipo de intérpretes que está a la altura, aun cuando la puesta necesita rodaje.

Una actriz «de  otro mundo»

En el montaje destaca la actriz y escritora venezolana Elba Escobar, en el papel principal, el de la hermana Cecilia.

La interpretación de Escobar es un ejemplo de entrega para las tablas universales, con un resultado tan equilibrado que no se suele tener delante muy a menudo.

Concentración, colocación de la voz, gestualidad comedida y sobre todo ese «saber estar» en un escenario con un personaje tan difícil, que lleva el eje de la obra con un larguísimo texto, matizado además por unos momentos de silencio que, nos atrevemos a decir, muy pocos intérpretes pueden sostener con tanta credibilidad como ella.

También destaca el impresionante monólogo de Caleb Casas en el personaje de Oscar, un camionero de la ONG que, durante un descanso en medio de la noche, nos lleva al mundo interior de este terrible escenario, al punto de, incluso, casi poder tocarlo con las manos.

A su lado, en esta escena memorable, está la hermana Cecilia (Escobar) sentada sin decir una palabra, pero ya metida en el cuerpo del espectador indisolublemente.

Completan el elenco Juan David Ferrer en el personaje de un foto reportero de guerra; Rachel Pastor como la hermana Isabel, y Guillermo Cabré como empleado de la ONG.

Cabré tiene una escena de peso, una de las primeras, en la que, como indica el programa de mano, se «desencadena una cascada de desafíos religiosos y éticos que ponen a prueba» las creencias de la protagonista.

Pero, a diferencia de su magistral interpretación en el personaje de José Antonio Portuondo, el comisario cultural de la revolución cubana en «Papier Maché», aquí esa misma fuerza expresiva desborda el personaje, no lo justifica al lado de esa gran actuación comedida de Elba Escobar.

La puesta apenas usa música y los efectos de sonido están tan bien integrados que logran lo que todo director desea: la concentración. Hay unos cambios de escena sin telón para mover la sencilla escenografía en la que Celdrán se apoya, unos segundos con fondo negro en los que el espectador toma aire.

Esto significa que el hecho teatral, ese tiempo de introspección que por suerte todavía existe, ha funcionado.

Sobre esta obra de Arca Images, estrenada el pasado fin de semana en el Westchester Cultural Arts Center, podemos avanzar sin lugar a dudas que se trata de uno de sus espectáculos teatrales más logrados de los últimos tiempos.

Según un comunicado de la compañía, el dramaturgo español vendrá a Miami para «acompañarnos en estas presentaciones», que concluyen el próximo fin de semana.

La obra es fruto de un intercambio internacional entre la empresa mexicana Ajedrez Events, su director, Pedro Franco, y Arca Images de Miami, bajo la dirección ejecutiva y artística de Alexa Kube.

«La travesía» marca un viaje hacia un campo de refugiados, un lugar que no podemos ni debemos eludir. Y ese viaje, a la vez, es una incursión frente a la adversidad, como bien apunta el comunicado de prensa. 

En un mundo dominado por la rapidez con que se mueven las redes sociales durante un viaje hacia la desinformación, el teatro podría llegar a salvarnos precisamente por la fuerza de la palabra en boca de unos intérpretes que lo dan todo, y ese es el sabor que deja «La travesía», el sabor de la verdad, aun cuando la obra se basa más en un conflicto ético que en una conclusión.

La obra continúa el próximo fin de semana (19 de julio, 8:00 P.M.; y domingo 20, 5:00 P.M.) en el Westchester Cultural Arts Center, 7930 S.W. 40th St., de Miami.

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soy Jorge

Bienvenido a queridobob.com, un lugar de recordación a mi padre que soñaba con los Cayos de Florida. Soy Jorge Ignacio Pérez, un periodista que escribe desde Miami, la ciudad eterna, pero no en el sentido de Roma. Aquí dejo mis crónicas, reportajes, entrevistas y reflexiones. Adelante.

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