
La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) acaba de notificar el fin de su subvención para Cubanet, el medio más antiguo de la oposición que, desde la isla, ha logrado movilizar a la sociedad civil, denunciar la corrupción estatal y desmitificar la propaganda de «justicia social» diseminada por el castrismo en las cuatro esquinas del mundo.
«En la sociedad cubana, el único sector rompedor con el racismo ha sido la oposición», seguró a Cubanet el exprisionero político Jorge Luis García Pérez (Antúnez) durante una visita a Miami en agosto de 2013.
Era la primera vez que los opositores, los abiertamente disidentes y expresos políticos, salían de la isla para denunciar en foros internacionales las violaciones del castrismo a los derechos humanos. Pero no solo era inédito el hecho de que la dictadura los dejara salir, sino que los disidentes estuvieran dispuestos a regresar.
Antúnez y el Frente Nacional de Resistencia Cívica y Desobediencia Civil Orlando Zapata Tamayo habían convocado a la campaña Paro Nacional, dentro y fuera de Cuba. Junto a su esposa, Iris Tamara Pérez Aguilera, del Movimiento Femenino Rosa Parks y quien había sido golpeada muchas veces, secuestrada y humillada en plena vía pública, vino a la capital del exilio cubano a presentar la campaña.
Falsas aperturas
Según recogió entonces Cubanet, durante la presentación de la campaña en la Casa Bacardí de la Universidad de Miami, el opositor de Placetas, al centro de la isla, alertó sobre «falsas aperturas» del régimen cubano.
Entonces existió cierto optimismo dentro de la oposición y del pueblo en general, por la posibilidad del reencuentro de la nación que ofrecen los viajes al exterior de disidentes, que antes siquiera se pensó posible. Pero, según Antúnez, se trataba de «una estrategia maquiavélica del régimen. No hay que engañarse con falsas aperturas», comentó.
«Todos los opositores estamos en peligro de muerte. El asesinato de Payá (Oswaldo Payá, líder del opositor Movimiento Cristiano Liberación) es una muestra del peligro que vivimos. No sería extraño que, a nuestra vuelta, pudiera pasarnos algo. Hay muchas maneras de reprimir», añadió.
Con el paso de los años, Antúnez terminó exiliado como muchos cubanos.
Lo que ha hecho Cubanet durante estas tres décadas ha sido reportar con publicaciones firmadas los abusos institucionales y violaciones de los derechos humanos que el castrismo logró tapar hasta la llegada de la era digital.
La visita de Antúnez a Miami fue propicia para un encuentro con Huber Matos, uno de los líderes originales de la denominada revolución, quien, como Antúnez, cumplió largos años de prisión política por enfrentarse al castrismo. Matos murió en esta ciudad a los 95 años, pocos meses después del abrazo entre dos generaciones de opositores que Cubanet recogió.
Como editor y periodista de Cubanet en Miami tuve el privilegio de presenciar este encuentro. La escena era alentadora, aunque terminó con la alerta de Antúnez sobre las «falsas aperturas».
También como editor de este portal digital tuve la posibilidad de entrenar en la distancia a comunicadores que no habían pasado por la Facultad de Periodismo.
En Cuba los periodistas oficiales, los que estudiamos la carrera en la universidad, no teníamos contacto con la prensa independiente y en realidad apenas sabíamos de ella. Fue en Cubanet donde trabajé con estos comunicadores, les puse rostro y, en algunos casos, los conocí personalmente en Miami.
Noticias redactadas a mano y transmitidas por teléfono
En noviembre de 2013 conocí en la redacción de Cubanet a Carmelo Díaz, miembro del Grupo de los 75 comunicadores encarcelados por la dictadura castrista, en la denominada Primavera Negra de 2003.
Díaz narró cómo en los primeros años 90 se hacía la primera publicación digital que dio voz a la oposición en Cuba: redactada a mano desde la isla y trasmitida por un teléfono.Y de este lado, la vivienda de la fundadora, Rosa Berre, fallecida, quien tuvo la visión en tan temprana fecha de aprovechar el soporte digital en los medios.
Tuve además la suerte de editar los primeros textos sobre el racismo en Cuba publicados por la prensa independiente, que salían desde la isla firmados por activistas y académicos como Manuel Cuesta Morúa, Leonardo Calvo o Juan Antonio Madrazo Luna. Y aprender con ellos, conocer historias terribles que siempre negó y escondió la oficialidad, aunque en realidad sabíamos que el racismo en Cuba, más que cultural es institucional.
Me vienen a la mente los reportajes del filólogo Ernesto Pérez Chang, quien, como nunca antes se había visto, se metía en los barrios marginales y desde allí narraba otra Cuba, la que el castrismo no quería mostrar al mundo.
Hay que ser valiente, como lo es Augusto César San Martín, que también terminó exiliado, pero desde la isla supo aprovechar las enormes posibilidades de un telefóno celular situado a pie de calle.
Eso es Cubanet, una ruta alternativa que luego, con más teléfonos en las calles, continuó la joven comunicadora Camila Acosta, abriendo un espacio inédito de periodismo de investigación, el más temido por las élites poderosas. No por casualidad al periodismo le llaman «el cuarto poder».
Más tarde, al trabajar como corresponsal en Florida de la agencia internacional de noticias EFE, me enorgulleció comprobar que Cubanet se usaba a menudo como fuente, para publicar desde Miami despachos que no se fechaban en La Habana.
El periodismo debe enfrentar el poder,socavar la corrupción y denunciar las arbitrariedades. Es lo que ha hecho Cubanet durante 31 años en los que sus comunicadores han sufrido cárcel, tortura y persecución.
«Lo que Cubanet publica es lo que sucede en Cuba, no solo a los activistas pro derechos humanos, sino también a los presos políticos. Es muy importante divulgar esto para que el mundo sepa lo que está pasando en Cuba».
Estas son palabras de Berta Soler durante una entrevista con Cubanet en Miami en mayo de 2013.
Soler, líder de las Damas de Blanco, regresaba a La Habana luego de un periplo mundial, para, según dijo, llevar la voz del pueblo, «incluso al papa de Roma».
La entrevista ocurrió seis horas antes de que su avión aterrizara en la capital cubana, donde la policía política había detenido a varios opositores que se proponían recibirla en el aeropuerto.
Si usted quiere que Cubanet siga existiendo puede ayudar en Gofundme.

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