
La actriz cubana Ana de Armas, nominada al Oscar en 2023 por su interpretación de Marilyn Monroe en la película de Netflix «Blonde», ha causado revuelo esta semana en medios de asuntos cubanos e internacionales por aparecer fotografiada en la revista Hola, besándose con el hijastro del dictador Miguel Díaz-Canel, quemando así las naves para un posible viaje a Miami, la «tierra prometida» de los cubanos, y sin aparentemente tener en cuenta la dos demandas a la película de Netfix «Wasp Network» («La red avispa», 2019), en la que ella participó.
Seguro que no le importa este pequeño detalle, pero, a su corta edad (nació en 1988), debe tener un motivo de fuerza mayor para ofender nuevamente al exilio, después de haber interpretado inconsultamente en «Wasp Network» un personaje real y vivo, el de Ana Margarita Martínez, una publicista cubano-estadounidense que llegó de niña al sur de Florida.
«Permítanme ser clara: nunca fui consultada por los productores de ‘Wasp Network’. Mi nombre completo fue usado sin mi permiso, y mi foto fue mostrada descaradamente al final, atándome a una historia que tergiversó groseramente quién soy, y le dio la vuelta a la humillante traición que sufrí hace casi 30 años», escribió Martínez en un comunicado.
Sin saber quién era, Martínez se casó en Miami con el espía castrista Juan Pablo Roque, pieza clave del derribo en 1996 de las avionetas de la organización Hermanos al Rescate, que se dedicó a buscar «balseros» cubanos en el Estrecho de la Florida.
Roque fue acusado de integrar la «Red Avispa» de espías cubanos que se infiltraron en varias organizaciones del exilio y fue desmantelada en 1998.
Pero el mismo año del derribo de las avionetas, Roque, sin avisarle a su mujer, regresó a la isla para no ser detenido en Estados Unidos.
El matrimonio entre Martínez y Roque fue anulado en 1998.
Tras una demanda, en 2001 un juez de Miami ordenó una indemnización de 20 millones de dólares para Martínez por los daños sufridos durante su matrimonio fraudulento con el agente cubano.
En su fallo, el magistrado determinó que Martínez fue utilizada, bajo órdenes del Gobierno de La Habana, por su ex esposo, quien fingió ser un desertor de la Fuerza Aérea Cubana para cubrir sus actividades de espionaje en Florida.
De nuevo la sombra del castrismo
Casi veinte años después, «Wasp Network», con un elenco encabezado por la española Penélope Cruz y el venezolano Edgar Ramírez, utiliza el nombre completo de Martínez sin consultarla para entregar un verdadero bodrio en el que el exilio cubano se muestra como una partida de mafiosos.
La película, dirigida por el francés Olivier Assayas y realizada a partir del libro «The Last Soldiers of the Cold War» (Los últimos soldados de la Guerra Fría), de Fernando Moráis, ha tenido al menos dos demandas legales, una de José Basulto, fundador de Hermanos al Rescate, quien acusó a la plataforma de retratarles como «terroristas y criminales», y otra de Martínez, alegando que la película romantizaba las operaciones clandestinas del régimen de Fidel Castro y minimizaba sus crímenes.
Si uno busca «Wasp Network» en Google, aparece en «cache» la siguiente descripción:
«Basada en una historia real y apasionante: los espías cubanos se infiltran en grupos de exiliados en la década de 1990 para detener el terrorismo contra la isla, pero a un alto costo personal».
Pero después de las demandas al parcer la famosa plataforma audiovisual en streaming recitificó y suprimió la palabra «terrorista».
De paso, la web de IMDb, consulta obligatoria para obtener fichas de cine, que en un principio replicó a Netflix, ahora ha suavizado con esto:
«La historia de cinco presos políticos cubanos que fueron encarcelados por Estados Unidos desde finales de la década de 1990 acusados de espionaje y asesinato».
La demanda de Basulto, quien había solicitado una orden judicial que prohibiera a Netflix seguir emitiendo la película o que, en su defecto, eliminara la parte de los créditos en la que se especifica que está basada en hechos reales, se resolvió en enero pasado con un acuerdo del que no se suministraron detalles.
Sobre la demanda de Martínez aun no se tienen noticias, pero sí la afectada publicó un duro comunicado el jueves pasado:
«Como orgullosa miembro de la comunidad cubana en el exilio, conozco de primera mano los sacrificios y el sufrimiento que hemos soportado. ‘Wasp Network’ alteró nuestra realidad, mostrando a los exiliados, personas que huyeron de la opresión, el encarcelamiento y la persecución, como «mafiosos», mientras intentaba resaltar a los espías cubanos, herramientas del régimen, como ‘patriotas’. Es un insulto a todos los hombres, mujeres y niños que lo arriesgaron todo por la libertad».
«Ver esa parte de mi vida explotada en la película», añade», reabrió heridas que me había costado mucho curar. Me trajo de vuelta el dolor de una experiencia desgarradora que viví, una que ninguna película pudo capturar realmente, y que en cambio fue manipulada con fines propagandísticos».
«La verdad de lo que sucedió merece ser contada con dignidad, respeto y precisión, no pervertida para glorificar a una brutal dictadura de 65 años», insta Martínez, actual relacionista pública de una franquicia de MCDonalds aministrada por una familia cubana en Estados Unidos.
«A Ana de Armas nunca le preocupó la verdad. El sufrimiento de sus compatriotas cubanos, muchos de ellos aún confinados en la prisión de la isla, le importaba poco. Ahora sabemos por qué», sentenció.
Cortina de humo
La «noticia» de Hola en la que Ana de Armas,actriz de renombre internacional y quien además España identifica como suya (por su doble nacionalidad), aparece abrazada y besando al hijastro de Díaz-Canel, Manuel Anido, podría estar fabricada para desviar la atención de la dura crisis energénica y de hambruna que vive la isla caribeña.
No es la primera vez que el régimen castrista utiliza ese tipo de estrategia.
Cuando se anunció la muerte de Hugo Chávez, en 2013, ese mismo día el español Ángel Carromero, testigo del asesinato del líder opositor cubano Oswaldo Payá, un suceso que en la versión oficial fue un «accidente de tránsito», declaró que el vehículo en el que viajaban había sido golpeado por un automóvil de los servicios secretos castristas.
Es una téctica de solapa para manejar la información de los medios internacionales.
De Armas no tiene nada que perder, por el momento, y debe estar observando el aluvión de escritos como este sobre su beso con la dictadura. Pero olvida que el mundo da muchas vueltas y que en mucho tiempo no podrá pisar tranquilamente las calles de Miami, un terriotorio importante en el puzzle de los cubanos. Aquí tendría que venir disfrazada.

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