El director y dramaturgo cubano-estadounidense Nilo Cruz posa durante un ensayo de Tío Vania en Miami, en 2016. Foto de Jorge Ignacio Pérez

El dramaturgo y director cubano-estadounidense Nilo Cruz, el primer hispano en ganar el Premio Pulitzer de teatro con «Anna in the Tropics» (2003), recibirá en noviembre el galardón especial George Abbott que otornan los Carbonell Awards, el certamen anual creado para fomentar el crecimiento artístico del teatro profesional en el sur de Florida.

«Al igual que el Sr. Abbott, he dedicado toda mi vida al teatro, y si tuviera que hacerlo una segunda vez, probablemente haría lo mismo», dijo en un comunicado Cruz, nacido en Matanzas, Cuba, en 1960, y exiliado en los Estados Unidos con sus padres desde que era un niño.
Polémico, multifacético, muy dado a revisar los clásicos y devolverlos a nuestros días en su esencia, aunque reestructurados, Cruz añadió que es un «honor recibir este premio celebrando el pasado con mucha alegría. Pero más que nada, disfrutando el momento, el ahora».
En su web, los Carbonell Awards aclaran que el certamen patrocina el premio George Abbott por logros destacados en las artes, que se otorga a una persona (o equipo) que haya contribuido significativamente al desarrollo artístico y cultural de la región.
El premio puede otorgarse por logros alcanzados durante el lapso del último año o durante toda la vida.
Abbott, que vivió 107 años (1887-1995), residió durante mucho tiempo en Miami Beach.
Debutó como actor profesional en 1913, como dramaturgo en 1925, como director en 1926 y como productor en 1934. Además, influyó decisivamente en el teatro estadounidense y es responsable de diversas funciones de Broadway.
Para otorgar este premio a Cruz, el jurado destacó que sus obras «expanden la mente» y «provocan la reflexión».

Clásicos de la literatura a revisión

El abanico de temas que aborda el cubano es amplio. «Anna in the tropics», con la que consigió el Pulitzer, recrea el ambiente de una comunidad de tabaqueros en Tampa (Florida) en la primera mitad del siglo XX, y sus demandas laborales en medio de la mecanización del trabajo.
Todo transcurre mientras un lector de tabaquería lee en la fábrica la novela «Ana Karenina», de León Tolstoi, creando una narrativa donde se esfuman las fronteras entre el arte y la realidad, según la promoción de la puesta.
Con su gran carga emotiva, la obra de Cruz explora los temas de la inmigración, los conflictos derivados de las nuevas tecnologías, y la pérdida de las tradiciones, así como las pasiones difíciles de satisfacer.
Siguiendo su revisión de los clásicos de la literatura rusa, en 2016 Cruz montó su versión de «Tío Vania», de Anton Chéjov, con la compañía Arca Images, de Miami. Ambientada en la época orginal que plantea la obra (finales del siglo XIX), Cruz ha confesado que le encantó trabajar el texto de Chéjov porque lo considera «un maestro del subtexto».

La actriz y directora ejecutiva de Arca Images Alexa Kuve posa junto al actor Larry Villanueva durante un ensayo en Miami de la obra Tío Vania, dirigida por Nilo Cruz. Foto Jorge Ignacio Pérez

Poco después anunció su segunda ópera, «El último sueño de Frida y Diego», que fue escrita simultáneamente en inglés y español y con la que se adentra en la tempestuosa relación de la pareja de artistas mexicanos.
Inspirado en la festividad de la noche de los muertos, escribió una apasionada historia fantástica marcada por el carácter de Frida Kahlo y Diego Rivera, sus encuentros y desencuentros, incluidas las infidelidades y dos matrimonios, con un divorcio de por medio.
Más recientemente, el año pasado presentó en Miami «Un parque en mi casa», un texto suyo con el que recoge viviencias familiares de cuando era niño en Cuba.
Para no perder la memoria histórica, Cruz llevó a las tablas su visión del ambicioso proyecto de Fidel Castro conocido como «La zafra de los 10 millones» (de azúcar),que en 1970 movilizó a casi todo el país.
Entre los tantos delirios de Castro, este proyecto tampoco llegó a cumplirse, pero marcó un espíritu de contingencia que el dramaturgo utilizó desde la intimidad doméstica.
«Mi padre, un exprisionero político de varias cárceles en Cuba, incluyendo el Castillo de San Severino, la Prisión de Isla de Pinos, Puerto Boniato, fue una de esas víctimas obligadas a cortar caña para la zafra de los 10 millones», explicó el cubano en una entrevista.
Cruz, quien además del Pulitzer ha recibido numerosos premios, incluidos los del Kennedy Center Fund, el American Theatre Critics y el Humana Festival for New American Plays, escribió «A Park in Our House», su título original, por un encargo, en 1995, de la compañía McCarter Theater, de Princeton, Nueva Jersey.
El próximo 11 de noviembre, en el Lauderhill Performing Arts Center, del condado Broward, en el sur de Florida, recibirá el galardón especial George Abbott en la 47 edición de los Premios Carbonell de Teatro.
Según su organización, los Premios Carbonell, que se entregan cada año, celebran «la diversidad de nuestros artistas teatrales, brindando becas educativas y fomentando el aprecio de la audiencia y el orgullo cívico al destacar los logros de nuestra comunidad teatral».
Los premios llevan el nombre del célebre escultor cubano exiliado Manuel Carbonell, quien diseñó la primera estatuilla para este concurso. Carbonell nació en Sancti Spiritus en 1918 y falleció en Coral Gables, Miami, en 2011 a los 93 años.

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soy Jorge

Bienvenido a queridobob.com, un lugar de recordación a mi padre que soñaba con los Cayos de Florida. Soy Jorge Ignacio Pérez, un periodista que escribe desde Miami, la ciudad eterna, pero no en el sentido de Roma. Aquí dejo mis crónicas, reportajes, entrevistas y reflexiones. Adelante.

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