
«Cintas de seda», la ficción teatral, o si se quiere mejor el «drama poético» en el que el dramaturgo cubano Norge Espinosa hace coincidir en el tiempo a la pintora Frida Kahlo (1907-1954) y a la monja y escritora Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695),se estrena este viernes en Miami con un nuevo montaje de Thymele Teatro para realzar, más que todo, «un diálogo íntimo entre dos mujeres geniales».
«Es un diálogo directo. El autor pone a dialogar a dos grandes figuras de la cultura mexicana pero no vas a ver a una Frida con las cejas sacadas, porque es otra persona quien está apropiándose y a la vez evocando todo el espíritu de ella», dice en una entrevista su director, Jorge Luis González.
Escrita orginalmente por encargo y con muchos más personajes, «Cintas de seda», en la versión de Thymele Teatro, se queda solo con La Pintora (así se llama la alegoría o evocación a la gran artista de Coyoacán); con La Monja (en alegoría a la religiosa y escritora barroca Juana Ramírez de Asbaje, más conocida como Sor Juana Inés de la Cruz), y un doctor que supuestamente cuida a Frida en una clínica.
«Afuera llueve y hay una pandemia», puntualiza González, quien también encarna a un tenebroso médico.
Según explica, la obra fue adaptada en Miami por el dramaturgo cubano Marcial Escudero, pero «no es un texto nuevo».
«El doctor es un hombre que atiende a La Pintora y apenas tiene contacto con La Monja. El personaje (originalmente) eran dos doctores y aquí se funden en uno, en un personaje casi nuevo, sin tergiversar casi nada el texto. No nos pusimos a reescribir el texto de Norge», aclara.
Con «Cintas de seda», González se estrena como director en Estados Unidos. Fundador del grupo humorístico Sala-Manca, como actor lo vimos en marzo pasado en «Burdel El Ojo Azul», un montaje de El Ingenio Teatro, de Miami.
Además, con ese mismo grupo protagonizó en 2023 «El último vuelo de Matías Pérez».
Según confiesa, llevaba años con deseos de montar el texto de Norge y ahora vio la oportunidad.
La obra cierra este fin de semana la séptima edición del Miami Open Art Fest (MOAF), que organiza en esta ciudad el Proyecto Cultural Artefactus.
González fue convocado, apuntó, porque este festival se ha propuesto «potenciar el teatro local».
Para el diseño de escenografía y vestuario, a la vez, González convocó a otro fundador de Sala-Manca, el también actor Oscar Bringas, quien diseñó todo desde La Habana.
Dos mujeres singulares se enfrentan a un jurado
Las actrices cubanas Betsy Rodríguez (La Pintora) y Yani Martín (La Monja) tienen bien claro que no intrepretan a los personajes reales, sino a sus «espíritus».
«Quise descaracterizar a los pesonajes reales, en el cartel no está la foto de Frida ni la de Sor Juana», comenta el director.
«Esas actrices están poseídas de sus espiritus y el doctor es una especie de catalizador que maltrata a la enferma hasta que al final se rinde», añade.
De acuerdo con sus palabras, «en la obra original había fechas…Todo ese referente realista trato de quitarlo para quedarme más con la atmósfera de discusión entre ellas dos. Nos quedamos con la anécdota de estos dos personajes, actrices o personas que representan una historia que se nutre de cada uno de estos personajes», desgranó.
A González esta obra siempre le pareció «un texto extremadamente teatrero, muy verdadero y muy bien concatenado».
«La Monja con sus frustraciones (‘Dios, por qué me has hecho cubrir el cuerpo con estos ceñidos hábitos’). Ella se siente martirizada como todas las noches, y en medio de ese dolor encarna a Frida», detalla.
El director adelantó que su puesta cuenta con 12 «jurados populares» que van sentados en el escenario y cualquier espectador puede asumir ese rol. Se apela a la voluntad», dice.
Curiosamente, en noviembre, el Chicago International Latino Theater Festival presentará su versión de «Cintas de seda», a cargo de Aguijón Theater.
En una entrevista en 2022, Espinosa confesó que «es de ese contrapunto que nace ‘Cintas de seda’, de la lectura cruzada de los escritos y diarios de Frida y de los poemas de Sor Juana, así como de otros libros, como ‘Las trampas de la fe’, de Octavio Paz».
Sobre el elenco, González afirma que «encontrar actrices es difícil» y que, luego de dos meses de ensayo, las califica como «actrices muy verdaderas».
«Transmiten el sentimiento de lo que están haciendo, son actrices de muy buen calibre. Estoy impactado por su trabajo», zanjó.
Adelantó además que veremos una obra con «cierto tono picante entre ellas dos».
«Siempre se supo que uno de los grandes conflinctos de Sor Juana Inés fue su homosexualidad escondida, y en el caso de Frida es una persona totalmente abierta. Pero más alla de eso, en la obra, una trata de ayudar a la otra. Tanto, que al final se trastocan».
Fotos de Jorge Ignacio Pérez







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