
La comedia de enredos «Sweet 15 My Quinceañera», que se presenta en Miami hasta septiembre próximo, ha roto los esquemas del teatro convencional con una puesta en escena dinámica donde el público forma parte del elenco, en medio de una tradición cultural perteneciente a buena parte de Latinoamérica como lo es una «fiesta de 15», pero la pregunta anticipada es si se puede hacer en una sala de teatro.
La obra costumbrista, presentada en inglés, aunque no faltan los típicos giros del spanglish de Miami, fue escrita por el reconocido guionista, actor, director, productor y comediante de Broadway Rick Nájera.
El autor recrea el ambiente de celebración de una típica «fiesta de 15», donde, según la tradición cultural, la homenajeada deja de ser una niña y comienza a convertirse en mujer.
Con la curiosidad de que en «Sweet 15 My Quinceañera» la fiesta se celebra siete años después, o sea, cuando la muchacha ya ha alcanzado los 22, pero en esta ceremonia todo falla, hasta el vestido, y la fiesta se convierte en una pachanga surrealista.
La obra narra la historia de una familia de Miami liderada por el patriarca Eddy Valderrama (interpretado por el actor René Lavan). Años atrás, la decisión de Eddy de abandonar a su familia cuando su hija Sonora (Lauren Cristina López, actriz, cantante y coreógrafa) estaba a punto de cumplir 15 años nos hace imaginar una situación de separación y abandono.
Eddy, sin embargo, regresa y «prepara el escenario para una reunión dramáticamente divertida», según describe en la promoción el auditorio The Hub, de Pinecrest, con un poco más de 500 butacas y ubicado en sur de Miami-Dade. Allí se está presentando esta obra hasta el 22 de septiembre, y la verdad es que nadie con ganas de divertirse debería perdérsela.
«Eddy regresa buscando perdón y ofrece organizarle a su hija de 22 años la fiesta de quince años más extravagante que el dinero pueda comprar. Pero esta no es la típica fiesta de quince años», añade la promoción.
Rostros muy conocidos al alcance de la mano
La comedia en dos actos, con aproximadamente dos horas de duración y bajo la dirección de Jesús Quintero, está representada por actores reconocidos del mundo de la televisión, el cine y el teatro, artistas en su mayoría estadounidenses de origen cubano que confluyen ahora en Miami, la ciudad que los vio nacer.
Además del actor y protagonista René Lavan, que interpreta a Eddy, el patriarca de la familia Valderrama, la puesta incluye al sabroso Rubén Rabasa (interpreta a Fernando Castellano, una antigua estrella de la televisión ahora en decadencia), con quien nos divertimos mucho en la comedia «Father of the Bride» (El padre de la novia, 2022), protagonizada por Andy García y Gloria Estefan.
Pero, a juzgar por la reacción del público, el trabajo de Margarita Coego se lleva la mayor parte de las palmas. Su personaje de la abuela Chata está muy bien construido, y es hasta cierto punto un esperpento que va contra cualaquier lógica. La excelente actriz le pone su vis cómica, natural e inigualable, y hace suyo este personaje que parece no tener fin.
La apuesta del teatro interactivo termina en una fiesta
La preparación de la fiesta, primero, y luego una ceremonia de 15 muy diferente a lo habitual (del bolero, pasando por el son y la salsa, hasta el reguetón, y un vestido de quinceañera con pegatinas de establecimientos de Miami), hacen que el espectador participe en este fiesta que como decíamos arriba rompe los límites del teatro.
Con ciertas reservas, quien escribe estas líneas asistió a una de las funciones, y casi se pone a bailar, pero, claro, un espectador tímido, como es el caso, prefirió escabullirse en el patio de butacas.
Partamos de lo primario: ¿Es «normal» soltar los pies en una obra de teatro? Pasados los primeros 15 minutos esta pregunta no importa.
La obra, por su dinamismo y carácter integrador, resuelve todos los escollos del espacio (téngase en cuenta que hay una escalera de acceso al escenario por donde los actores suben y bajan todo el tiempo).
Este es el caso perfecto en que una sala convencional se convierte en un espacio alternativo llevada por la música, los recursos del lenguaje coloquial (incorpora muchos «cubanismos», que son intrínsecos de esta ciudad), además de sacar adelante una historia surrealista, llena de sorpresas y cambios rápidos de vestuarios, lo que supone todo un reto para los actores.
El elenco incluye a Roberto Escobar como el guardaespaldas Miguelito; Randy García, en un magnífico maestro de ceremonias, encargado de buena parte del dinamismo que tiene esta obra; Melissa Ann Hubicsak como Eva Valderrama, la madre de la «quinceañera», entre otros .
Como dato interesante, habría que añadir que, tanto los productores de «Sweet 15 My Quinceañera» como algunos de sus actores, ya presentaron en Miami en 2019 otra propuesta de teatro interactivo, «The Amparo Experience», la obra que recreó la historia de Cuba a través de la familia Arechabala, la creadora del ron Havana Club. De manera que se trata de otra apuesta por el denominado «teatro inmersivo».
«Sweet 15 rompe el muro entre los actores y el público como parte de una obra que representa una nueva generación de teatro interactivo», afirmó Nájera en un comunicado al estrenar la obra en marzo pasado en una auténtica sala de fiestas de Miami (Renaissance at the Gables).
Ahora la pieza ha sido acomodada a la sala The Hub, donde los actores son capaces de romper la «cuarta pared».
«Con este espectáculo acercamos el teatro a un público que normalmente no va al teatro, pero que valora el entretenimiento y la comedia, y Miami es el lugar perfecto para esta obra innovadora», señaló Najera, conocido por su premiado espectáculo de Broadway «Latinologues» (2005).
Son casi dos horas, sí, que se van volando y al final uno siente que se ha ido de pachanga. Y una cosa más, no menos imoportante que el divertimento: Hemos visto a través de esta puesta el espíritu propio de Miami, su ritmo, sus tradiciones y su personalidad histórica, una cuidad que con los años se ha convertirdo en capital de emigrantes y exiliados, más allá de Cuba.
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Fotos de Jorge Ignacio Pérez







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