Tórrido domingo en Miami. Todo el mundo está en la playa aprovechando el “puente” de fin de semana por el Memorial Day (Día de los caidos). Sabemos que las playas estarán llenas de reguetón a todo volumen. Nos dirigimos al Deering State, un parque natural, museo y enclave histórico del sur de la Florida: “el principal hito de Miami que muestra lo mejor de la arquitectura histórica y el entorno natural del sur de Florida”, dice el folleto turístico.

Mi mujer había comprado las entradas a un precio muy por debajo de lo habitual: cinco dólares por persona. Salvo cuatro o cinco turistas, y nosotros cuatro, no  había nadie más visitando el lugar.

En los jardines de la preciosa casa que construyó  en 1922 el empresario y coleccionista de arte estadounidense Charles Deering (1852-1927),  una compañía de bodas y celebraciones montaba las mesas para una fiesta que presumiblemente comenzaría al caer la tarde.

La casa de piedra fue encargada por Deering al notable arquitecto Phineas Paist, artífice de Coral Gables, para albergar  su “enorme colección de arte y mobiliario” que el empresario estaba trasladando desde sus viviendas en España, Nueva York y Chicago.

Es un inmueble de estilo mediterráneo de 13.000 pies cuadrados que fue anexado al Richmond Inn, el  primer hotel existente a principios del siglo XX entre Coconut Grove y Key West, una cabaña de madera que todavía se conserva en perfecto estado, aunque, según el museo, ha sido reforzada su estructura.

La casa  de piedra posee amplios salones, incluyendo uno al parecer para bailes, varios baños, biblioteca y dormitorios, todo rodeado de obras de arte y objetos de la época.

Una bodega de bebidas espirituosas se encuentra en el sótano y salta a la vista su construcción de bóveda catalana con los ladrillos a la vista, una cava de botellas de licores ordenadas por regiones del mundo. Una bodega que sucumbió al terrible huracán Andrew, de 1992, y luego fue restaurada.

Entre las curiosidades, y colgado en una de las alcobas, un mapa de España de principios del siglo XVIII sugiere que el empresario de Chicago tenía gran interés en el país ibérico.

Y es que Charles Deering había hecho lo mismo en Cataluña entre 1910 y 1918: comprar unos terrenos y restaurar una estructura histórica para su esposa Marion. Entonces eligió Sitges, el pueblo balneario  al lado de Barcelona hoy en día tan famoso por su festival de cine de terror y  su carnaval gay.

“Deering quería una casa con todas las comodidades para él y sus obras de arte. El arquitecto Miquel Utrillo (1861-1934) cumplió eficazmente el encargo y la ordenación del edificio. En 1910 se iniciaron las obras de reconversión de un hospital privado y una residencia, y el proyecto finalizó en un año”, consigna la web del Museo Maricel de Sitges, que en 1918 se convirtió en un conjunto arquetípico de la arquitectura «nouecentista» y se ganó los elogios de artistas e intelectuales de la época.

De ahí que en el Deering State de Miami encontremos una placa de bronce, bastante erótica por cierto, dedicada por la villa de Sitges a su hijo adoptivo. Fechada en agosto de 1916, la placa, una obra del famoso escultor español Josep Llimona, está fijada a una pared exterior y se toma la licencia de cambiarle el nombre del magnate y filántropo al idioma catalán: “Carles”, le nombra.

Sitges, una hermosa villa que conozco muy bien, paralelamente tuvo otros benefactores, como los emprendedores españoles que fueron a hacer las Américas y llevaron de vuelta sus aires de “indianos”, que hoy en día se pueden ver en rejas y fachadas.

Pero tal vez no sea muy conocido que Miami está el final de la línea de conexión con España de este ejecutivo de maquinarias agrícolas,  heredero de una empresa fundada por su padre y que se convirtió en International Harvester.

A Charles Derring le quedó tiempo para sus labores de filantropía y coleccionista de arte, pero no mucho para disfrutar de su casa de piedra a orillas de la Bahía Viscaína de Miami. Murió a los cinco años de terminada la casa.

El entorno del museo está lleno de palmas reales, que producen la más fresca sombra que se pueda encontrar en Miami, observó mi mujer.

Jorge Ignacio Pérez (fotos del autor)

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soy Jorge

Bienvenido a queridobob.com, un lugar de recordación a mi padre que soñaba con los Cayos de Florida. Soy Jorge Ignacio Pérez, un periodista que escribe desde Miami, la ciudad eterna, pero no en el sentido de Roma. Aquí dejo mis crónicas, reportajes, entrevistas y reflexiones. Adelante.

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