Oda a Miami

A veces es aburrida una ciudad sin horizonte, una ciudad, si se le puede llamar así a Miami, que tiene varias ciudades y carece de un centro social (el downtown no lo es, para mí); una desparramada trama de calles, avenidas, autopistas y carreteras que se frenan o sobrevuelan con los canales, inhóspitos parajes a pleno sol en el que algunas fachadas parecen del “tercer mundo”.

Ah, pero luego tiene esos magníficos condominios arbolados, con piscinas, llenos de animales en vida salvaje que entretienen y acompañan, unos suburbios o ciudades dormitorios donde reina la paz y crece la hierba en contraste con los otros donde se producen tiroteos.

El escritor y cronista cubano Néstor Díaz de Villegas no se cansa de repudiar esta ciudad, este paraje o este lugar a donde hemos venido a echar nuestros días miles de cubanos. Hoy, mientras trabajo en casa, me he encontrado su obituario al escritor Carlos Victoria ((Camagüey, 1950-Miami, 2007), donde la pone “a parir”· Según entendí, tal parece que Miami es el peor territorio que puede escoger un artista cubano.

Sin embargo, cada vez llegan más.

En Miami hay muchos actores de la televisión, del teatro, del cine cubanos de todas las épocas y no pocos se dedican a otros trabajos, o a combinar lo suyo con otros trabajos. Lo normal en el mundo.

Pero el pueblo cubano que ha venido a Miami –una provincia de Cuba con coca-cola- es mucho más que sus artistas.

Conozco a un capitán de barcos mercantes que, luego de viajar el mundo entero con la empresa estatal de la isla, llegó a Miami como balsero, con su familia.

Aquí se recicló y montó una empresa de construcción y se siente orgulloso por ello.

Claro, hablar de Miami sin haber pasado frío y lejanía en Europa, sin haber sido indocumentado, como yo, en el viejo continente, podría llevar a reducir la “ciudad” a inmensas millas de asfalto y poco más.

A mí, qué decir, me maravilla que un pueblo que ha llegado aquí sin recursos materiales mantenga sus pastelitos de guayaba al mismo nivel de sus quimeras, mientras crece, camina y construye. Eso es lujo. Esa posibilidad la ofrece, en primer lugar, contar con un estatus legal desde el primer día.

Unos llegan a ser youtubers y otros senadores, representantes estatales en el Congreso estadounidense.

Miami no es Roma ni Venecia ni Nueva York. Es Miami, un raro territorio de latinoamericanos donde un trabajador común puede vivir en un parque natural con sus cocodrilos, a veinte minutos del “centro”.

Miami es la ciudad prometida y eso me lo hizo saber mi padre, que soñaba con visitar los Cayos del sur de Florida, pero murió antes.

Jorge I. Pérez

One response to “Oda a Miami”

  1. Avatar de jorgito (tocayo)
    jorgito (tocayo)

    Cada ciudad o lugar tiene sus características. Miami para un cubano es la panacea!

    Me gusta

Deja un comentario

soy Jorge

Bienvenido a queridobob.com, un lugar de recordación a mi padre que soñaba con los Cayos de Florida. Soy Jorge Ignacio Pérez, un periodista que escribe desde Miami, la ciudad eterna, pero no en el sentido de Roma. Aquí dejo mis crónicas, reportajes, entrevistas y reflexiones. Adelante.

Let’s connect