Carga simbólica

Esta foto habla por sí sola, no necesita explicarse pero sí que quien la hizo se desahogue.

Es la foto del tiempo y es el resumen de muchos años de lejanía, desasosiego, pérdidas, desdichas, ilusiones incluso  en el camino del exilio, que no es poca cosa.

A veces se olvidan las diferencias entre exilio y emigración, como diría mi profesora de gramática en la universidad:  una palabra engloba a la otra pero no siempre es bueno tomar “la parte por el todo”.

Así que el tiempo se ha encargado de reunir a estos dos grandes músicos cubanos que parecían tan diferentes,  tan lejanos y tan impensables como dúo en el ideario popular, ya sea por el género musical de cada uno, tan diferente,  o por donde estaban radicados.

Mientras tomé la foto, durante una entrevista que les hice en Miami, pensaba cuánta carga simbólica encierra la imagen,  porque Albita representa el exilio cubano y Chucho ahora forma parte de la diáspora.

No es lo mismo, aunque, con el afán de pasar páginas, porque lo necesitamos, se pueda usar como denominador común.

La foto en sí misma es una bofetada en el rostro de la dictadura, la misma que ha expulsado a lo largo de seis décadas a sus artistas y que, rabiosamente,  ni los menciona cuando triunfan en el exilio.

No solo ha expulsado a sus artistas, ingenieros, médicos, lo ha hecho también con la cultura popular, con las costumbres, con el porvenir.

De manera que si el padre de Chucho, el gran Bebo Valdés, quemó las naves bien temprano para morir en el exilio con toda la gloria alcanzada, su hijo, uno de los más famosos músicos nacionales y creador de una orquesta escuela,  ha tomado el mismo camino. Se nos unió.

No importa si a destiempo, lo importante es que ha salido a buscar a los suyos, a Paquito D’Rivera, a Sandoval, a Albita, que “es mucha Albita”, como él mismo la calificó durante la entrevista.

Da igual si regrese a menudo o no al país, la cuestión es que ha invitado a Albita a cantar, y se siente orgulloso de ello.

Ochenta y un años de vida. Bien por él y bien por Albita al aceptar la invitación. Eso, más que de diáspora, es hablar de negocios y de humanidad al mismo tiempo. Y ahí está esa sonrisa natural de los dos para que quede demostrado.

Para mí la foto es como ver en un segundo la serie española “Cuéntame” que, desde la democracia,  narra capítulo por capítulo cómo se vivía en el franquismo.

Aquellos dictadores del Caribe están acabados, no me cabe la menor duda. Solo es cuestión de tiempo y, para muestra, un botón.

Jorge I. Pérez

(foto del autor)

Deja un comentario

soy Jorge

Bienvenido a queridobob.com, un lugar de recordación a mi padre que soñaba con los Cayos de Florida. Soy Jorge Ignacio Pérez, un periodista que escribe desde Miami, la ciudad eterna, pero no en el sentido de Roma. Aquí dejo mis crónicas, reportajes, entrevistas y reflexiones. Adelante.

Let’s connect